La interactividad no es una dinamización permanente

Muchos formadores asocian la interactividad a una sucesión de juegos y actividades. Sin embargo, una formación sobrecargada de dinámicas cansa tanto como una exposición continua y puede hacer perder de vista los objetivos. La interactividad útil es la que obliga a los participantes a movilizar lo que acaban de aprender.

Lo acertado es preguntarse, para cada parte del programa, qué deben ser capaces de hacer los participantes después y diseñar la actividad que les permita ponerlo a prueba durante la sesión.

¿Cómo hacer una formación más interactiva? — ejemplo QuizPlay

Estructurar la sesión en ciclos cortos

La atención de un grupo decae cuando una misma forma de trabajo se prolonga. Construya su guion en ciclos: una aportación breve, una actividad de aplicación y una puesta en común. Cada ciclo termina con una síntesis que enlaza con lo siguiente.

Esta división también ayuda al formador: sabe en todo momento en qué punto se encuentra el grupo y puede acortar o alargar un ciclo según las necesidades, sin comprometer el conjunto de la jornada.

Prevea también actividades de reserva. Si un ciclo avanza más rápido de lo previsto, dispondrá de un ejercicio adicional; si se retrasa, sabrá qué actividad suprimir sin tocar lo esencial. Esta flexibilidad evita sacrificar el tiempo de intercambio al final de la jornada, que suele ser el más valioso.

Pasar de la teoría a un proceso concreto

Crear y dirigir quiz con retroalimentación inmediata para convertir la evaluación en una secuencia de aprendizaje.

Descubrir la solución

Técnicas eficaces, incluso sin herramientas digitales

Varias técnicas contrastadas activan a un grupo sin necesidad de material especial. Se adaptan a la mayoría de las temáticas.

  • Pregunta inicial planteada antes de la aportación, para hacer aflorar las ideas previas
  • Trabajo por parejas durante unos minutos, seguido de una puesta en común
  • Estudio de caso basado en situaciones reales de los participantes
  • Juego de rol breve sobre una situación profesional
  • Resumen de un concepto a cargo de un participante en lugar del formador
  • Ronda final sobre lo que cada uno va a aplicar

Los quiz como puntos de control, no como decorado

Un quiz situado en el momento adecuado aporta una información valiosa: ¿ha comprendido el concepto todo el grupo o solo los más rápidos? Utilizado después de una aportación clave, permite decidir de inmediato si volver sobre un punto o seguir avanzando.

Una herramienta como QuizPlay permite dinamizar estos quiz de forma grupal y mostrar los resultados al instante, lo que convierte la comprobación en debate. Lo más importante sigue siendo comentar las respuestas, sobre todo los errores compartidos por varios participantes.

Adaptar la interactividad a la formación a distancia

A distancia, las señales no verbales desaparecen y la atención se dispersa más rápido. Implique a los participantes al principio de la sesión con una pregunta sencilla que todos respondan, para instaurar el hábito de participar. Alterne los canales: respuesta oral, mensaje escrito, trabajo en subgrupos, quiz en directo.

Prepare también instrucciones escritas para cada actividad. Cuando un participante se desconecta unos instantes, debe poder retomar sin interrumpir al grupo.

Por último, limite la duración de las secuencias por videoconferencia e incluya pausas reales: un grupo descansado participa mucho más que uno al que se exige sin interrupción.

Observar la implicación a lo largo de toda la sesión

En lugar de un largo cuestionario de satisfacción al final de la jornada, observe indicadores durante la formación: índice de participación en las actividades, calidad de las preguntas planteadas y resultados en los puntos de control. La progresión pedagógica de un quiz a otro muestra si los conceptos se asientan.

Compleméntelo con una pregunta abierta al final de la sesión sobre lo que cada uno piensa poner en práctica. Las respuestas dicen más sobre el impacto de la formación que una puntuación global.

FAQ

¿Cómo hacer interactiva una formación con un grupo muy heterogéneo?

Proponga actividades con varios niveles de dificultad y forme parejas mixtas en las que los más avanzados expliquen a los demás. Los puntos de control periódicos permiten detectar rápidamente quién necesita un refuerzo. Evite las clasificaciones públicas, que desaniman a quienes tienen menos soltura.

¿Qué hacer con un participante que se niega a participar en las actividades?

Empiece por ofrecer formas de participación menos expuestas, como la respuesta escrita o anónima. Una conversación individual durante una pausa suele permitir entender la reticencia, que puede deberse al tema, al grupo o al formato. Es preferible no obligar nunca a nadie a tomar la palabra delante de todos.

¿Es posible la interactividad con un grupo muy numeroso?

Sí, siempre que se prioricen formatos en los que todos respondan a la vez, como las votaciones y los quiz grupales, en lugar de turnos de palabra. Los debates de unos minutos entre compañeros de asiento también funcionan muy bien en un aula magna. El formador sintetiza después las tendencias en lugar de cada respuesta individual.

¿Necesita una demostración o un análisis?

Dyonysos puede presentarle QuizPlay, estudiar su caso de uso y definir una prueba adaptada a su contexto.

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